No existen límites. El suelo que pisamos nos hace conscientes de dónde estamos. Una planta 11 para observar la ciudad. El silencio. La articulación de espacios y la intrusión de la luz hasta el último rincón hace de este ático de 50 metros, inicialmente oscuro, un espacio versátil donde disfrutar y vivir.

e70arquitectos 

arquitectos

autores

Alejandro García Martínez

arquitecto técnico

colaborador

Adrián Nieto Maesso

fotógrafo

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